Hacerlo bien es más difícil de lo que pensamos… pero no imposible.
Ya estamos a 2 meses de la desveda y ahora es cuando a más de uno le entran las prisas en “preparar” los perros… Que levante la mano el que no ha ido nunca a un coto intensivo con sus perros de caza. El asunto tiene más miga de la que a simple vista parece, creo que en este tipo de jornadas se juntan algunos factores que pueden hacer de la experiencia un asunto que, si no se hace bien, puede restar más de lo que suma. Vamos a hacer un listado (a lo bruto) de los condicionantes previos a la jornada de caza en un intensivo y de algunos problemillas que todos hemos sufrido:
• Lo normal es acudir con perros jóvenes, inexpertos, o perros contrastados pero algo fuera de forma a estas alturas del año.
PROBLEMA 1: una banda desigual.
• Son jornadas en las que vamos generalmente, en cuadrilla o desde alguna sociedad de caza y en ambiente festivo, bocatas, bota y jolgorio…
PROBLEMA 2: mucha gente con muchos perros, follón asegurado.
• Ya que hemos venido hasta aquí, habrá que amortizar los pájaros sembrados (están a unos precios desorbitados).
PROBLEMA 3: como el mínimo que nos obligan a comprar es una docena, soltaremos (y tiraremos) a todas…
• llevamos tiempo sin sacar la escopeta y…
PROBLEMA 4: ya sabemos que a algunos de los que van hoy les tira el gatillo (y la percha)
• y claro que no habremos sido los únicos en tener la brillante idea y el tamaño de los intensivos es el que es…
PROBLEMA 5: ese día habrá otras tropecientas cuadrillas a escasa distancia del cuartel que nos haya tocado.
Bueno esto ha sido exagerando un poco, así que las soluciones serán de sentido común (que dicen que es el menos común de los sentidos…):
• SOLUCIÓN 1: el perro que sabe no necesita refuerzos, si acaso podemos llevarle para observar patrones en los jóvenes. No ha de ser una excursión para toda la perrera, centrémonos en los que tienen que aprender.
• SOLUCIÓN 2: Sólo perfecto, pero dos, o tres, compañeros (vale para perros como para personas) son más que suficientes para nuestro objetivo. Si lo que vamos es a pasar un día de chufla, nos sobran los perros y la escopeta, vamos de carabina con los compañeros de la sociedad y en la comida nos echamos unas risas comentando sus fallos y desastres con los perros…
• SOLUCIÓN 3: ¿que tenemos que comprar más codornices que las que realmente se necesitan para despertar los instintos y virtudes de nuestros cachorros? No pasa nada, soltamos 3 o 4 y el resto se vienen a casa, ya habrá más oportunidades…
• SOLUCIÓN 4: un único compañero con escopeta para rematar la labor de los demás en el control de los perros. Y, si me apuras, la escopeta en casa, con una detonadora tendremos el mismo resultado para contrastar a nuestros jóvenes perros de caza.
• SOLUCIÓN 5: intentaremos buscar un día y hora en la que no haya mucha gente en el intensivo. No necesitamos que los vecinos de parcela estropeen con su tiroteo, jaleo y manada lo que queremos trabajar en “petit comité”
Adiestrar (bien) con aves de granja es más difícil de lo que pensamos… pero no imposible.