En el Báltico, y con las becadas, pasa lo mismo. En enero de 2024 tomé una decisión importante y, en cierto modo, dolorosa… de la que estoy muy satisfecho.
Llevaba 9 años viajando para una estancia de 6-7 semanas en Letonia, siempre a varias zonas controladas, conocidas y reconocidas por su densidad de becadas. Nueve temporadas en las que aprendes a conocer las querencias de las becadas en el Báltico (si, allí tampoco hay una en cada matojo, ni son gallinas…), aprendes a manejarte con los locales y forjas amistades durante ese largo tiempo de convivencia entre perros, cazadores, guías y gestores de terrenos de caza (lógico).
El asunto es que, con el paso de los años, iba notando una mayor presión cinegética debido al mayor número de cazadores por temporada y a la menor la cantidad de terrenos de caza de becadas disponibles… blanco y en botella, mis números de encuentros con becadas empezaban a bajar. Ya no disponía de tantos terrenos de caza para entrenar mis perros de caza con las becadas y algunos días estaba perreando con becadas que ya habían sido alteradas con tanto cazador y en terrenos sobrantes detrás de lo que manda… el negocio, “regole del denaro” (reglas del dinero).
“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” decía Albert Einstein…
A finales de noviembre de 2023, me reuní con un antiguo amigo, cazador y gestor de cotos en Letonia, Alan Bonazzi. Alan es el gestor de “Beccacce in Latvia”, un empresa que, como las demás, busca un beneficio económico en su gestión pero, además, es consciente de que la presión excesiva acaba con la gallina… El proyecto de “Beccacce in Latvia” era una ecuación fácil, como comentaba Alan: “tanta terra, aree di riserva e pochi cacciatori si traduce in pochi soldi, ma felici”. Esa era la filosofía que yo buscaba, volver al origen de mis viajes al Báltico tras las becadas, “mucho terreno, zonas de reserva y pocos cazadores se traduce en poco dinero, pero feliz”.
Llevaba 9 años en el Báltico tras las becadas con un equipo amigo pero, mi unión con Alan me aportaría la posibilidad de perrear en terrenos de reserva no contaminados con cazadores, grandes extensiones para trabajar con las becadas sin problemas de excesiva presión cinegética. Tras muchas vueltas en mi cabeza, había tomado una decisión: unirme a Alan, a un proyecto en el que primaban los encuentros continuos con las becadas tanto para los cazadores como para los profesionales del adiestramiento de perros de caza, por encima de la avaricia económica. Era una decisión arriesgada, salir de mi zona de confort, pero ya estaba tomada.
“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” decía Albert Einstein…
Resumen:
El otoño de 2024 en Letonia he disfrutado mucho (y si disfruto yo, es que disfrutan los perros y después disfrutarán sus dueños). Mucho y buen terreno, poco cazador y reservas en las que sólo el Sr. Markaida podía entrar con sus perros (categoría que tiene uno a veces…). Si a eso le unimos una estupendas instalaciones para la estancia, cercanía a los terrenos de caza y un equipo pequeño de gente que hace que creas que estás más en una familia de acogida que en una empresa de gestión cinegética… todo resulta más fácil, he estado feliz (y con poco dinero) como siempre! Ha sido volver al espíritu de mis primeros viajes a Letonia tras las becadas, una libertad más alejada del mercantilismo puro y duro. Estoy muy satisfecho con la decisión tomada.
NOTA:
Alan no anuncia su empresa, ni se vende en ningún lado, no está interesado en masificar su larga experiencia con las becadas en Letonia. Creo que sigue siendo más cazador aficionado a las becadas y los gansos, que gestor un cinegético. Si alguno queréis contactar con él, podéis poneros en contacto conmigo.
PREGUNTA:
¿qué decía Albert Einstein?